Elementos para una buena presentación:

Claridad de las ideas principales

La presentación debe contener una o dos ideas principales. El presentador debe tener siempre presente cuáles son las ideas que quiere transmitir y repetirlas de manera moderada pero enérgica.

Claridad de la finalidad

El presentador debe saber cuál es el propósito de su presentación, es decir, el efecto que quiere lograr en su auditorio. No debemos confundir las ideas principales que la meta a la que se quiere llegar. Es decir, el presentador debe hacerse las siguientes preguntas:

¿Cuál es la finalidad? ¿Quiero convencer al auditorio de una idea? ¿Quiero vender un producto o una idea? ¿Quiero que me contraten? ¿Quiero demostrar mi liderazgo o el liderazgo de mi empresa?

Una presentación puede tener una o varias finalidades. A diferencia de las ideas principales, estas finalidades no tienen que ser siempre explícitas.

Una lógica sometida a toda prueba

            La presentación debe ser argumentativa, coherente y lógicamente sostenible. El auditorio puede fácilmente notar las falacias y las manipulaciones. Analicemos entonces la coherencia lógica de nuestro discurso.

Debe estar preparada para las objeciones

Nunca podremos predecir las reacciones del auditorio. Algunas personas pueden ser empáticas, otras hostiles. Debemos estar preparados para enfrentar a ambas. Si demostramos seguridad, firmeza y convicción, es menos probable que se muestre hostilidad. En cambio, si nos mostramos inseguros o exageradamente arrogantes, es más probable que surja la hostilidad. Nunca hay que inventar una respuesta si no se tiene la información. La mentira es peor que el desconocimiento. Admita que no tiene la respuesta para alguna pregunta puntual si es necesario.

La ayuda multimedia debe ser pertinente

Es un error recurrir a los recursos multimedia de manera exagerada o poniendo demasiado texto en ellos. Estos recursos deben ser pertinentes. Un principio crucial de una buena presentación es la economía de recursos y la maximización de la eficiencia.

Debe contener algunas figuras literarias que sirvan para resumir y reforzar las ideas

Los grandes oradores nos han dejado frases memorables que resumen de manera poderosa una idea que ha movilizado a millones de personas.  No tenemos que ser grandes oradores pero sí podemos ser comunicadores eficaces. Un recurso muy útil que posee un gran efecto es el descubrimiento de una frase (normalmente una metáfora) que resume nuestro mensaje. Las metáforas suelen ser muy recordadas y comentadas por el público.

 

Acerca de dsalasd

Este es el blog del curso de Diseño Estratégico de las Organizaciones dictado por Daniel Salas para CENTRUM Católica. Ver todas las entradas de dsalasd

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